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Ciberpunks, sionistas, neovenecianos

No recordaba que los indianos habían incorporado hace poco al itinerario un nuevo módulo, y fue agradable encontrarme que éste toca al herencia que del movimiento ciberpunk español reciben los indianos, tema por el que sentía auténtica curiosidad ya que conocía algunas de las campañas ciberactivistas de aquéllos (como la huelga por la tarifa plana o las movilizaciones contra el Estatuto del Periodista y a favor de la devolución), pero no había interactuado con ellos ni conocía su trayectoria.

Afortunadamente la Indianopedia contiene una sorprendente cantidad de información sobre todo lo tocante a estas comunidades (ciberpunk e indiana). Buceando en ella a placer durante estos últimos días finalmente he podido descubrir los orígenes y el desarrollo de la multitud de conceptos que han ido surgiendo durante el itinerario, y he vuelto a comprobar que la narración es la que da auténtico significado a los conceptos. Ésta es mi (espero que no demasiado larga, y sin omisiones graves) reconstrucción.

Los inicios

1989 marca la aparición de los primeros ciberpunk españoles. Cercanos a la ética hacker original más underground que podríamos identificar con el eslogan «la información quiere ser libre», los ciberpunk siguen y debaten en persona o mediante BBS los movimientos democráticos en el agonizante bloque soviético. Durante los '90, Internet comienza a ser accesible a los ciudadanos y los ciberpunk descubren que la naturaleza distribuida de esta red permite formas de comunicación directa y sin filtros totalmente revolucionarias; en su nuevo eslogan «bajo toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder» proclama los cimientos de la crítica social que los ciberpunk realizarán en el futuro a las tecnologías y formas de organización.

Simultáneamente, y con la popularización de Internet, los ciberpunk comienzan a salir a la luz, abandonando el oscuro cracking y tomando posturas abiertas en luchas sociales y políticas como el acceso a la tarifa plana. La difusión del software libre cuadra con esta visión más clara del hacker y los lleva a la crítica de la llamada propiedad intelectual mediante el devolucionismo. Los ciberpunk cuentan con una visión donde la sociedad civil, gracias a los medios de comunicación distribuidos, es capaz de cambiar las cosas, y bajo el lema «el futuro influye más en el presente que el pasado», actúan para defender esa visión, llegando durante los primeros 2000 (junto con los recientemente constituidos indianos) a su época de máximo ciberactivismo y acción netocrática. A ella pertenecen las acciones contra el Estatuto del Periodista o la Ley de Traza y el desarrollo de herramientas para fomentar la diversidad del debate social (blogs, Ciberia/feevy, LaMatriz.org…).

Hacia la definición de la comunidad

El debate sobre la Wikipedia permite a los ciberpunk profundizar en un concepto clave, la lógica de la abundancia: cuando el coste de añadir un nuevo elemento a un sistema de información es casi cero, no tiene sentido decidir qué se añade y qué no. Con esto se abre una crítica a servicios de la web 2.0 como Wikipedia o Menéame que generan escasez artificialmente forzando la decisión democrática donde no es necesaria o un resultado único para todos donde son posibles varios. Este carácter aglutinador facilita una visión jerárquica de redes que no lo son, llevando en el extremo a la cultura de la adhesión tan querida por Facebook y compañía y el tantos representas, tanto vales. Además, la participación de algunos usuarios más activos en estos servicios hace pasar la postura de unos pocos por la de todos, produciendo en ocasiones reacciones contra la propia implicación ciudadana (como en la selección del representante español a Eurovisión 2010, copada por los usuarios de un foro).

Los ciberpunk también comprueban que la lógica de la abundancia aplicada a una red distribuida (i.e. con forma de malla donde los nodos se pueden conectar directamente entre ellos, como la blogosfera) permite un nuevo sistema de (no-)decisión, la pluriarquía, por la cual cada uno puede actuar sobre él mismo (p.ej. abriendo un blog) o sumarse a las acciones de los otros, pero nuca puede evitarlas. La pluriarquía permite (a diferencia del participacionismo) preservar y fomentar la diversidad de una red, haciéndola más rica y adaptable a los cambios. La abundancia también hace posible que redes distribuidas crezcan rápidamente infraestructuras centralizadas (como Blogger.com o WordPress.com), pero éstas pueden crear dependencia (o ser vulnerables, como hemos visto hace poco).

Las redes distribuidas permiten la interacción a un mismo nivel entre miembros (a diferencia de la participación o la adhesión, subordinadas a otro). En la blogosfera, la interacción toma la forma de conversación que, al ser mantenida en el tiempo, acaba generando ciertos contextos comunes (que no consensos) entre los miembros implicados. Estos miembros, que se conocen entre ellos (aunque sea virtualmente) forman pues una comunidad real, y el reconocimiento mutuo de pertenecer a una misma comunidad define su identidad. El conocimiento que desarrolla y comparte la comunidad y que sólo en ella tiene sentido queda recogido en su propia contextopedia, evitando sistemas centralizados y no diversos como la Wikipedia.

En resumen, una red distribuida donde opera la lógica de la abundancia permite la pluriarquía (espacio de libertad); en ella, la deliberación puede generar una identidad y por tanto una comunidad (espacio de fraternidad); finalmente, una parte de esta comunidad desarrolla una unión tal que, en escasez o necesidad de decisión, les es indiferente quien actúe (espacio de igualdad). Como vemos, el elaborado modelo ciberpunk e indiano de comunidad real dista mucho de las comunidades imaginarias de usuarios de todos p'adentro propias de la web 2.0 y permite una crítica completa de estas y otras formas de organización.

De la nación al Sión digital

En el libro De las naciones a las redes se describe cómo entre los signos XVI y XVIII se da una necesidad de explicar un nuevo ámbito socioeconómico que ha crecido territorialmente más allá de lo más local e inmediato. La nación es el nuevo marco que une y determina la historia pasada, presente y futura de las personas que se comunican, comercian y conviven bajo cada uno de los diferentes territorios supuestamente uniformes (también en lo lingüístico, «racial» y después «cultural») que componen un rompecabezas que cubre todo el mundo.

Pero la nación es otra comunidad imaginaria, formada por personas que no se conocen y por tanto no pueden sentir una auténtica fraternidad, y por eso no faltarán a lo largo de la historia toda clase de movimientos segregacionistas y sionistas que reclamarán su propio estado y territorio, chocando contra los estados que se han encargado, como decía Hakim Bey, de cerrar el mapa.

Mientras los estados se vuelven cada vez más invasivos con sus ciudadanos y se organizan entre ellos para perpetuarse, Internet permite el desarrollo de comunidades reales de incorporación voluntaria que deliberan en un espacio realmente transnacional donde el origen de cada cual no importa. El grupo ciberpunk y los indianos entienden que, si estas comunidades (con las características enumeradas en el apartado anterior) no dependen de un territorio y generan su propia agenda, pueden mantenerse libres e independientes de la lógica nacional llevando al territorio virtual de la Red toda la interacción posible entre miembros de la comunidad. Se trata de un nuevo sionismo digital.

Del Sión digital a las nuevas venecias

No obstante, la nación fue capaz de explicar el sustento económico de sus miembros, y sin una narración propia equivalente los sionistas digitales nunca serán capaces de reemplazar completamente la identidad nacional (la interacción no da de comer). En cambio, otras organizaciones contemporáneas, las grandes corporaciones transnacionales, ya pueden describir en términos no nacionales muchos más aspectos (especialmente económicos) de la vida diaria de sus trabajadores, generando comunidades transnacionales más palpables que las naciones.

Este debate marca el abandono del sionismo digital y la evolución del ciberpunk al neovenecianismo: ahora que la tecnología pone el mercado global al acceso de los pequeños, la comunidades transnacionales pueden dotarse de una infraestructura económica que opere por todo el mundo. Para mantener la independencia de la comunidad, su carácter pluriárquico y la fraternidad entre sus miembros (o permitirles abandonarla en condiciones), ha de ser ella misma la que genere sus empresas —generalmente democráticasy no al contrario. Así aparece la filé, una nueva organización socioeconómica consistente en una comunidad transnacional con empresas a su servicio.

Y si la infraestructura económica da autonomía a la comunidad y opera en un mercado global, las reclamaciones territoriales propias de los segregacionistas no tienen sentido en ella. En su lugar, los neovenecianos actualizan el concepto de fondaco de las antiguas repúblicas marítimas a nuevas redes de bases dispersas por el mundo —aún con el evocador nombre genérico de Sión— que acogen a los miembros de la filé en igualdad de condiciones y los ponen a resguardo de inestabilidades de ámbito territorial.

El hacker neoveneciano

Así, la filé neoveneciana puede convertirse en el hogar del nuevo netócrata del que habla De las naciones a las redes:

Los netócratas son los hackers que no se han integrado en el mundo establecido como asalariados y que han conseguido alcanzar —normalmente usando Internet de un modo u otro— un estadio de independencia económica y libertad personal. […]

El netócrata hereda del hacker su concepción del tiempo, el dinero y el trabajo […] se expresa en lo que hace. […]

Proyección de su ser social, el ideal político que subyace bajo la netocracia no es otro que una metáfora de la competencia perfecta. Máxima decisión sobre uno mismo, ausencia de poder coercitivo sobre los demás. […]

[…] Hacen alarde de independencia; no tienen la riqueza como símbolo de poder, sino su red. […]

Y éste es justamente el caso de la filé indiana.

Genial!

Genial resumen! Sólo dos detalles tontos: el cpk español es de 1989, año mágico y el debate sobre la wikipedia no nos cogió en hibernación, sino que fue el paso previo a la hibernación. El ciclo "debate sobre la wikipedia- debate sobre el nacionalismo - sionismo digital - neovenecianismo" fue lo que nos llevó a darnos cuenta de que la hora de cpk había pasado y que en coherencia con las ideas que habíamos desarrollado lo que tocaba construir era otra cosa, algo para lo que la vieja estructura de red con asociación ya no valía y hacía falta la de comunidad con empresas. :)

Corregido

¡Gracias, David! Lo del año me pasa por querer meter demasiada info en demasiado poco texto :D , y con lo de la hibernación, simplemente no caí en que las fechas del debate que aparecen en la Indianopedia eran anteriores al verano. He corregido esos dos detalles y de paso he incluido una mini‐minidefinición de red distribuida. La versión antigua del texto está en el enlace de «Revisiones».

¡Qué gran post-resumen te has

¡Qué gran post-resumen te has currao!

Buenísimo resumen

¡Qué buena reconstrucción de este camino hacia un espacio de libertad! Un abrazo :)

¡Gracias!

¡Y gracias a vosotros por leerlo y comentar, que (sobre todo lo primero) también es un esfuerzo considerable! ;) Mi intención es que también sea útil a la gente que no conoce las Indias, por eso va casi todo explicado (aunque muy brevemente) in situ. ¡Nos leemos!