Apasionantes Pendragon

Este sábado tuve el placer de asistir por segunda vez a un concierto de Pendragon. El primero fue el de la presentación en Madrid del álbum Pure, que venía con la amenaza de ser el último de la banda si la cosa no funcionaba. Y por cierto, fue un gran, gran concierto. Afortunadamente parece que la gira y el álbum recibieron la acogida que se merecían y aquí los tuvimos otra vez en Madrid para presentar su nuevo álbum Passion, esta vez en la Sala Caracol, pero de nuevo invitados por los incombustibles amigos de Los Recuerdos del Unicornio. ¿Qué haríamos sin vosotros? :D En fin, al tema.

Cuando llegué a la Caracol sólo había una persona en la puerta, lo que me hizo temer lo peor. Pero el bus de los músicos estaba aparcado enfrente (esta vez sin la mítica señal de «ELDERLY PEOPLE») y pasado un rato cruzó hacia el local el batería Scott Higham comiéndose un bocata y saludando a los dos pájaros que estábamos en la calle, y es que la gente de Pendragon es encantadora y muy cercana. La cola fue creciendo muuuy poco a poco mientras la gente aprovechaba la peculiar compañía para charlar a gusto sobre rock progresivo. Gente sencilla y agradable, aunque no faltó el enterao que parecía hablar ex cathedra… ¡che dejad de hacer ránquings y juzgar así a los músicos, y disfrutad de lo que hacen, puñetas! En fin, mientras tanto, parte del grupo y Luis del Unicornio cruzaron al bar de enfrente a hacerse unas birras, como si nada. ¿Os había dicho que Pendragon son gente muy cercana? Pues eso.

Los mismos Paco y Luis del Unicornio hacían la venta de entradas, y una vez dentro la sala se fue llenando lentamente… no muchísima gente, pero nada mal para lo que suelen ser estos conciertos. Aquí hizo acto de presencia Andy Sears de Twelfth Night, él solito sobre el escenario acompañándose como mucho de un teclado o un iPod donde llevaba la música más cañera (la banda que no protesta :D ). Sinceramente me encantó, estuvo muy simpático y hablador presentando cada canción, interpretó y cantó (¡qué voz!) con mucha intensidad y lo acompañó con ciertas notas de actuación que me hacen pensar que este hombre tiene experiencia de actor (eso de tomar como tótem las gafas de una chica del público para interpretar un papel es muy teatral). En fin, un gran inicio.

Antes de comenzar la actuación de Pendragon subió Luis para rendir un pequeño homenaje a un compañero desaparecido del Unicornio. Chicos, sólo en un concierto de este estilo, donde estamos todos en familia, se puede hacer algo así… ¡qué detalle! A continuación comenzó el espectáculo de proyecciones con una música de fondo que era una reinterpretación en yódel de una pieza clásica (Mozart tal vez, no recuerdo) y que me hizo mucha gracia (ya sabéis qué bien me lo paso con Melodías Pizarras), a parte de marcar un tono simpático y desenfadado (a veces el progresivo se hace demasiado transcendental). A continuación aparecieron Pendragon al completo y comenzó el tomate.

Ya no recordaba la actitud de los diferentes miembros de Pendragon: el batería Scott Higham un poco más calmado que la otra vez, pero igualmente transmitiendo energía y animando al público a hacer palmas, igual que el bajo Peter Gee, paradito como siempre pero yendo y viniendo un poco más. El teclista Clive Nolan con su expresión impasible pero también contactando mucho con el público, balanceando (físicamente) su pila de teclados sólo en los puntos clave (para mi tranquilidad :D ) y sacudiendo la melena aquí y allá. Y Nick Barrett. Qué simpático es el tío, es como un niño travieso, con gesto de romper platos, no paró de moverse y gesticular las letras, hizo unas cuantas bromas entre canción y canción e incluso bajó la guitarra para que el público la tocara al mogollón en los remates de las canciones. Aquí disfrutábamos tanto arriba del escenario como abajo, y se notaba. Por cierto, diría que Barrett canta cada vez mejor, tanto que los discos ya no le hacen justicia, de verdad.

El repertorio fue bastante variado, combinando clásicos con novedades de los dos últimos discos (que desafortunadamente aún no he escuchado :( ). Creo que If I Were the Wind… fue el punto en que realmente estalló el concierto, una interpretación muy sentida, para poner los pelos de punta, que puso al público a corear el nombre del grupo bien alto. El tema Empathy del nuevo álbum también recibió una muy buena acogida (como reconoció Barrett), así como el enorme Indigo, con el que se acabó el concierto antes de un bis que nos costó un esfuerzo, sí señor. Y que, por supuesto, fue Paintbox.

No sé si Nick y compañía estarán hartos de que se la pidan, pero es innegable que fue la bomba. El público nos encargamos de cantar casi media canción mientras desde el escenario nos/se grababan con una minicámara como diciendo «¡Mira tío lo que pasa aquí abajo y flipa!». Deep joy arriba y abajo, recalco.

El grupo se volvió a retirar visiblemente emocionado e hicimos un esfuerzo aún mayor para conseguir que volviera a subir para el segundo (y definitivo) bis. Ésta no me la esperaba: la apasionante The Last Man on Earth en toda su extensión y esplendor. En esta pieza vi un compendio de todo lo que hace grande a Pendragon: el ambiente único y rico de sus temas, su sinceridad y sencillez en sus canciones y sobre el escenario, el sentimiento en la interpretación, la proximidad con el público y también la maestría de cada uno de ellos, en particular de Nick Barrett que toca como los ángeles sin esfuerzo aparente y Clive Nolan que impulsa unas ondas serpenteantes de alta energía únicas. Ovación enorme, silbidos, cantos, despedida definitiva y yodeleiiuuu (versión alpina y acelerada de las ondas de Nolan) de nuevo para cerrar de buen rollo. :)

Finalmente (pero en absoluto menos importante) querría volver a hablar de los amigos de Los recuerdos del Unicornio. No puedo cansarme de felicitarlos y darles las gracias por el trabajo que están haciendo preparando el programa cada semana y organizando estos conciertos. ¡Y es que encima son tan majos! :) Allí estaban sin parar preparando cosas, vendiendo entradas, haciéndose unas birras con el grupo, y quién sabe cuántas cosas más. sin dejar a nadie al margen. Tuve unas conversaciones muy agradables con Paco y Luis, y conocí a la encantadora Victoria, el nuevo fichaje del equipo que nos tira un cable a los que aún estamos verdes en el progresivo, y a Jesús que me sorprendió con su historia del prog en Zaragoza y en varios festivales. Esta crónica personal y llena de olvidos va prácticamente para ellos, que tanto me han insistido y que sé que la leerán :) , pero también tenéis el comentario de esta semana en el Unicornio (y de la que viene) y la completísima crónica del Portal Esquizofrenia (con fotos, incluyendo la #64, nuevo diseño para la estatua de Colón en Barcelona —lo siento, tengo debilidad personal por Clive Nolan :D ).

En fin, una noche muy especial. Espero que haya muchas más como ésta, que me pueda encontrar en ellas a los Unicornios como siempre y que unas cuantas sean con Pendragon, que se merecen todo el éxito del mundo por ser unos músicos estupendos y unas personas encantadoras. ¡Hasta pronto!